LA FAMILIA ES LA CUNA DEL BUEN TRATO

Actualizado: 15 feb

A lo largo de mi vida, entre lo que he aprendido y he leído hay tres frases que recuerdo muy bien: “El hombre es un ser social por naturaleza”, “La familia es la célula fundamental de la sociedad” y mi favorita “Infancia es destino”.

Aristóteles fue quien dijo que somos seres sociales por naturaleza, esto significa que mujeres y hombres, necesitamos de las demás personas para todo. El ser humano no puede vivir aislado, todo lo que somos, nuestra forma de actuar, nuestro lenguaje, nuestras actitudes, fueron aprendidas; incluso la sonrisa es aprendida, gracias a la convivencia con los demás humanos, hemos aprendido a ser humanos también.


¿Dónde aprendimos a ser?

En todos lados, de todas las demás personas, de la escuela, de la iglesia, de los libros, de las películas, en cualquier parte se da el aprendizaje social, pero el lugar más importante, el más significativo de nuestras vidas es LA FAMILIA, lo que aprendimos en familia, lo bueno y lo malo se queda marcado en nuestra mente y nuestro corazón.


Nuestros sueños, nuestros deseos, nuestra forma de actuar, nuestro lenguaje, la manera en que tratamos a las demás personas, la manera en que nos relacionamos con nuestra pareja, nuestras hijas y nuestros hijos, nuestros hermanas y hermanos, nuestros traumas, miedos y nuestra cosmovisión (forma de ver y entender el mundo) vienen de lo que aprendimos en familia, de lo que recibimos en nuestra familia. La parte esencial de la familia son las relaciones y vinculaciones afectivas que establecen (y mantienen) sus miembros. Esto es algo que se da a lo largo de nuestra vida y tenemos que tenerlo claro para entender nuestro comportamiento y para saber cuánto y cómo pueden afectar a las personas y al conjunto familiar estas relaciones.


"Recuerda que tus hijas e hijos siguen tus pasos, dales un buen ejemplo porque cuando sean adultos se comportarán como tú".

La familia es un espacio que propicia el desarrollo de valores tan deseados como: la Democracia, la Libertad, el Respeto y la Solidaridad. De hecho, en la familia, gracias a su dinámica y todo lo que se comparte (información, afectos, actitudes, etc.), se pueden propiciar el desarrollo de muchas potencialidades grupales y personales. Pero desgraciadamente, como dice Luz María Chapela, en muchas ocasiones, en la familia –a puerta cerrada, día tras día y sin testigos externos-, ocurren agresiones, hostilidades y atropellos, que son auténticas violaciones a los derechos humanos que nadie impide, que nadie denuncia, porque ocurren dentro del espacio familiar privado.


Estas familias en las que predomina el mal trato y la violencia son la fuente de dolor, angustia, tristeza y depresión de sus miembros y por desgracia, en estas familias aumenta la posibilidad de que se presenten problemas graves y serios que atentan contra la integridad del ser humano como las adicciones, el abandono, el suicidio, el embarazo precoz y la delincuencia, entre otros.


A las madres y padres de familia yo les digo, parafraseando a Martha Alicia Chávez, tu hija, tu hijo son tu espejo. Si tus hijas e hijos son amorosos, atentos, educados, generosos, honestos, honrados, íntegros, respetuosos, es porque lo aprendieron de ti, aprendieron EN FAMILIA a ser las personas que son.


Pero si no te gusta lo que ves en tus espejos, te invito a que hagas pequeños cambios en tu dinámica familiar, empecemos por intentar crear un entorno de paz en el que el buen trato sea el eje fundamental, aquí te doy unos tips:


1. Reconoce a tus hijas e hijos por igual, fortalece su autoestima con frases positivas, tiene un impacto más positivo y gratificante decir “lo harás mejor la próxima vez” a decir “no lo haces bien, nunca te va a salir bien”.


2. Se empática (o), es decir, ponte en el lugar de tus hijas e hijos, recuerda que tú también fuiste niña (o) y adolescente y tuviste miedos, sueños y fantasías y hacías preguntas sin sentido y necesitabas el apoyo y comprensión de tus padres. Si tus papás no te trataron con amor y respeto, ROMPE ESA CADENA y cambia con tus hijas e hijos, tu recompensa será el amor y la gratitud eternos.


3. Equidad e igualdad, hijas e hijos tienen el mismo valor, NO LOS TRATES DE FORMA DIFERENTE y enséñales a que ellas y ellos deben amarse y respetarse como hermanas y hermanos, no vale más unos que otros, cada hija, cada hijo es un proyecto de vida diferente pero igual de valioso e importante. Además el trato igualitario y equitativo enseñará a tus hijas e hijos a reconocer y respetar a mujeres y hombres por igual.


4. El DIALOGO es la herramienta más poderosa para un trato igualitario, justo y democrático. Utilicen el dialogo alrededor de la mesa, donde todas y todos los miembros de la familia se miren de frente y se escuchen. En el dialogo cada persona expresa sus necesidades, creencias, problemas, deseos, sentimientos y proyectos y escucha con atención a los otros. El diálogo en familia, cuando es verdadero, es un camino de luz y aprendizaje para sus miembros porque se sienten escuchados, acompañados y sobre todo, apoyados por su familia.


5. No olvides que tus hijas e hijos son tu reflejo, trátalos con amor, con respeto y con justicia, acuérdate que cualquier acto de violencia, lastima su dignidad y menoscaba su autoestima, ayúdales a desarrollar sus potencialidades y fortalezas, para que ellas y ellos sean el día de mañana el mejor ejemplo de ustedes como padres.


6. El buen trato, el trato digno, justo, respetuoso y compasivo es el primer paso en la construcción de un entorno de paz, armonía y crecimiento.


POR: M.M.S. María del Rosario Esquer Lamphar

Secretaría de las Mujeres Ahome

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